Apoyados en experiencias satisfactorias de tres décadas, jóvenes inventores aportan al tercer milenio elementos de alto peralte (1.2 a 1.5 m), de gran peso (50 toneladas o más) que se fabrican directamente en el sitio del proyecto, que pueden interconectarse y trabarse con los módulos vecinos; los de la corona reparten a las camas interiores los impactos del oleaje, pues es una cimbra textil flexible e impermeable. Funcionan únicamente por peso, y optimizan la cantidad de cemento que se requiere.

Los equipos son fácilmente transportables; motobomba de pistones, camiones premezcaldores o bien revolvedora tipo trompo. Mano de obra de la zona a la que se le puede capacitar durante los trabajos. Distancias de bombeo máximo 300 m por bomba de 30HP, para distancias mayores se aplican sistemas de rebombeo; mangueras que los buzos puedan manipular debajo del agua sin ayuda externa; se imita a la naturaleza al formar inmensos bloques de concreto (roca-calcárea) en el lugar preciso del proyecto sin necesidad de explotar una cantera, cargar, transportar y colocar.

Gracias a un novedoso sistema de nervaduras de refuerzo interior se da lugar a que se consigan los peraltes adecuados requeridos por el diseño. También existen formas rígidas exteriores muy permeables que son re-utilizables y manejables bajo el agua. Estas se ensamblan perimetralmente al módulo con lo cual al inyectarse arena-cemento-aditivos, adquieren la forma predeterminada al fraguar, permitiendo así el desensamble y la re-instalación de los mismos para dar forma al siguiente módulo.

Cuando los programas de obra requieran ajustar tiempos, se puede incrementar el número de turnos y de frentes de trabajo para lograr los volúmenes de avance requerido.

Estas técnicas están protegidas por patentes concedidas y en trámite en México y muchos otros países.