Al principio de la década de los años setenta, ante la imposibilidad de poder llevar enrocamiento para estabilizar la bocabarra de en canal navegable de acceso a una laguna costera y a un poblado de pescadores en Yucatán, se inyectó hidráulicamente el arena que hubiera azolvado el canal dentro de grandes contenedores textiles permeables, participando activamente en ello los habitantes de la zona, dando lugar a una abundante derrama de la inversión en el área, además de los múltiples beneficios obtenidos con la construcción de las escolleras.

Meses después surgió la necesidad de realizar obras de carácter más importante, modificándose el concepto original a una cimbra textil flexible e impermeable, la cual se llenó bombeándole en su interior una mezcla de agua-arena-cemento mediante el empleo de equipo de construcción ligero y con una notable participación de la mano de obra local no especializada. Con esta tecnología se llevó a cabo la construcción de múltiples escolleras para pequeños puertos pesqueros y para termoeléctricas.

El esfuerzo es, y seguirá siendo, un esfuerzo conjunto de ingenieros civiles, textiles e hidráulicos, de donde surgió además una tela doble reforzada que permite realizar recubrimientos articulados con espesores predeterminados, al introducírseles mezclas fraguables.

Estos desarrollos se han aplicado en las décadas siguientes a su nacimiento en obras de los litorales mexicanos, en Norteamérica, Alaska, Centro y Sudamérica, el Caribe y aún en África, Medio Oriente y Sureste Asiático.

A mediados de los noventa, las nuevas generaciones de ingenieros mexicanos desarrollaron innovaciones y mejoras sustanciales que aún hoy continúan rejuveneciendo y eficientando las experiencias de treinta años.

Entre algunos proyectos que se pueden mencionar se citan los siguientes:


• Protección de islas artificiales en el mar de Beaufort para Alaska Oil & Gas Association
• Protección de tuberías petroleras para la ENAP Magallanes en Chile
• Obras marítimas en la terminal ALUMBRAS en la delta del río Amazonas en Brasil
• Reforzamiento en los muelles de la Hess Oil Virgen Ilands en St. Croix en el Caribe
• Protecciones marginales en el canal de Suez en Egipto
• Rompeolas del hotel Flotante Gula Marrito en Kuwait
• Revestimiento protector del túnel subfluvial Paraná-Santa Fe en Argentina
• Protección de la cotera de Santa Barbara en California
• Diques separados de la costa en Galveston, Texas
• Rompeolas de San Jorge en Nicaragua
• Espigones en Linkin, Guatemala
• Arrecifes artificiales en Cancún y Playa del Carmen, México
• Diques del paseo del Paseo del Lago de Maracaibo, Venezuela
• Muelles en Santa Marta, Colombia
• Y muchos otros en México y otras partes del mundo.

Además de los proyectos y obras realizados, Control de Erosión SA de CV ha sido llamada en diversas ocasiones para asesorar a empresas y organismos internacionales, entre ellas la ONU, para problemas de erosión costera en África Occidental. Asimismo ha compartido sus experiencias presentando conferencias en muchísimos foros nacionales e internacionales.


La filosofía básica y primordial de la empresa es la de unir inteligentemente talento humanos con posibilidades tecnológicas en encuentros de dinámica creativa, ampliando así sus horizontes de influencia y agrupándose con instituciones e individuos con preparación inventiva a fin de poder ofrecer soluciones flexibles e innovadoras, lógicas, rápidas de implementar y, sobre todo, atractivamente económicas.